20 de enero de 2009

Siguiendo los pasos de un sentimiento llamado San Sebastián


09:53 Hrs.

Un sentimiento de fe y de tradición se vivió durante la última semana en el municipio de Las Ovejas, al norte de la provincia de Neuquén, con motivo de la Fiesta de San Sebastián, patrono de los Crianceros.

Una de las actividades que se desarrollaron en marco de la finalización de esta celebración el pasado lunes 19 de enero, fue la Cabalgata de San Sebastián, evento que desde hace trece años, viene realizando el municipio de Andacollo, localidad ubicada a 32 Km. de Las Ovejas. En esta ocasión, cerca de 80 jinetes, en su mayoría crianceros de la zona, mostraron sus mejores caballos y sus mejores trajes típicos para rendirle tributo a su santo. Como es costumbre, el punto de partida fue la plaza principal del pueblo a las 7 de la mañana. Desde este momento, fue posible observar la devoción de estos hombres y mujeres, quienes se preparaban para llevar en brazos figuras del mártir durante el recorrido.

El paso por el puente de una vía que atraviesa el río Neuquén, dio el verdadero inicio de esta característica peregrinación, y el sol de la mañana se unió desde ese momento y acompañaría por el resto del día a los creyentes. El paisaje es quizás una de los aspectos que más llama la atención cuando se esta encima de un caballo. A diferencia de hacer el mismo recorrido en auto y de asombrarse por su naturaleza, el paso lento de los animales, da la oportunidad de apreciar el escenario. Abuelos, padres e hijos, unidos en un sentimiento, en medio de las banderas amarillas y rojas, los colores de aquel país europeo de donde fue traído por primera vez al sur del continente en el Siglo XVII.

Otro aspecto a destacar de esta cabalgata, es la verdadera humildad de los peregrinos, su amabilidad con los turistas, y el deseo de que esta tradición no se pierda con el paso de los años. Ya en medio de la mañana, las tortas fritas y el mate cocido se hacen obligatorios, y a pesar del inclemente sol, las sonrisas y la amena charla no hicieron que nadie dejara de cargar las imágenes del santo en ningún momento.

Al ser víspera del 20 de enero, día de San Sebastian, por la ruta fue posible observar a algunos caminantes, algunos de ellos provenientes de ciudades como Zapala y Chos Malal. De igual forma, muchas familias se movilizaban en sus autos rumbo a Las Ovejas, no sin antes parar por unos segundos a tomar una foto de los jinetes, y hacer sonar sus bocinas.

Ya al medio día, la cabalgata se detuvo en el parador Bella Vista, a orillas del río Nahueve, en donde como todos los años, un asado comunitario es ofrecido para quienes quieran participar. En medio de la tradicional Cueca, los crianceros y las mujeres presentes levantaron sus pañuelos, y el baile se transformó en una fiesta, al ritmo de los acordes de la guitarra y de las rimas del grupo musical presente.

A partir de este paraje, nuevos crianceros se unieron al grupo, y más banderas se hicieron presentes, convirtiéndolo en ese momento en una peregrinación. Con la cercanía al pueblo, los saludos y las fotos se fueron haciendo cada vez más continuos. Con ayuda de la policía, la cabalgata se formo para entrar y recorrer las calles de Las Ovejas, en donde cientos de personas esperaron para verla. En medio de la algarabía, el santuario de San Sebastian fue el destino final, donde el obispo de Neuquén dio la bendición al grupo y dio un servicio religioso para las personas presentes.

Muchos crianceros regresaron nuevamente por el mismo camino, sin importar que el sol ya le diera paso a la noche. Otros se quedaron para la Velación del santo, que recorrió todas las calles del pueblo, haciendo paradas para elevar oraciones. Ya pasada la media noche, sus habitantes y turistas se reunieron en los puestos de comida, en su feria artesanal y en los kioscos. Los festejos finalizaron a las 6 de la mañana y le dieron paso a los preparativos de la Procesión hasta la imagen de San Sebastian, ubicada a 5 Km. del pueblo.

A las 8 de la mañana se dio inició a este importante evento, teniendo como guía una nueva cabalgata, pero a diferencia del día anterior, solo contaba con algunos crianceros, quienes llevaban la bandera amarilla y roja, la bandera argentina y una enorme cruz verde. El público presente se unió en un mismo canto y cerca de 600 personas iniciaron la marcha. El sol nuevamente fue el fiel acompañante, así como los pies descalzos de muchos peregrinos, quienes buscaron de esta forma cumplir sus promesas. De una forma u otra, la felicidad de los rostros de todos los presentes se hizo más evidente cuando finalizó el recorrido en la imagen de casi tres metros ubicada a un lado de la ruta. Todos unidos en una misma oración y canto, reunidos alrededor de San Sebastian, patrono de los Crianceros.






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