jueves 09 de febrero de 2012
Estas enfermedades son causadas por la falta de aclimatación, afectan a un gran porcentaje de andinistas y de no ser tratado, puede derivar en edema pulmonar o cerebral y poner en riesgo la vida de las personas.
Los primeros síntomas se presentan de 4 a 8 horas después de llegar a alturas generalmente superiores a 3.000 msnm, aunque se puede presentar en alturas menores.
Los síntomas característicos son:
A fin de facilitar la detención de este mal se ha establecido la siguiente tabla práctica asociada, asignando valores a los distintos síntomas, a fin de determinar la gravedad del MAM.
| Dolor de cabeza | 1 punto |
| Insomnio | 1 punto |
| Náuseas o pérdida de apetito | 1 punto |
| Vértigo | 1 punto |
| Dolor de cabeza resistente a la aspirina | 2 punto |
| Vómitos | 2 punto |
| Fatiga anormal | 3 punto |
| Diseña en reposo (falta de aire) | 3 punto |
| Oliguria (falta de orina) | 3 punto |
| Puntuación | Definición | Tratamiento |
| 1 a 3 | MAN ligero | Aspirina o paracetamol |
| 4 a 6 | MAN moderado | Aspirina, reposo, suspender ascenso. |
| Más de 6 | MAN severo | Descenso |
En casi todos los casos, los síntomas desaparecen con el descenso. En caso de duda o persistencia de males, aunque sean moderados, es recomendable el descenso para volver mas lentamente facilitando la aclimatación.
El mal agudo de montaña no debe ser ignorado ni disimulado, a menudo los primeros síntomas se atribuyen a la incomodidad, cambio de la alimentación o fatiga, y se esconden por miedo a que se interprete como signo de debilidad. Puede afectar a cualquier andinista, y de no tratarse a tiempo puede acarrear incluso la muerte.
El edema pulmonar se caracteriza por sensación de ahogo y respiración ruidosa (burbujeo). Los labios y con frecuencia las orejas, se ponen morados o azulados (cianosis); puede haber expectoración espumosa, a veces rosada. Se presenta a menudo durante la noche, después de jornadas de esfuerzo intenso.
El edema cerebral se caracteriza por la fatiga o debilidad extrema y vómitos a menudo violentos, el dolor de cabeza se vuelve insoportable, no calmándose con aspirinas. Existe dificultad para mantenerse en pie, padeciendo vértigos y trastornos de comportamientos. El coma llega rápidamente. A veces no hay dolor de cabeza, si no simplemente un gran cansancio y trastornos de equilibrio. En ambos casos la urgencia es extrema y se hace imperativo el descenso.
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